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Escándalo en Miss Universo: renuncian dos jueces entre acusaciones de proceso manipulado

La edición 74 del certamen, que se celebrará en Bangkok (Tailandia), está inmersa en una crisis.

Dos miembros del jurado renunciaron en medio de acusaciones de falta de transparencia y manipulación en el proceso. El músico franco-libanés Omar Harfouch y el exfutbolista francés Claude Makélélé alzaron la voz contra la organización, generando un verdadero caos mediático.

Harfouch, en una serie de publicaciones en Instagram, afirmó que descubrió un “jurado improvisado” encargado de preseleccionar a las 30 finalistas entre los 136 países participantes, sin la presencia de los jueces oficiales. Según él, este grupo no autorizado estaría conformado por personas con posibles conflictos de interés, lo que pondría en duda la legitimidad del certamen. Por su parte, Makélélé anunció su renuncia también vía Instagram, alegando “razones personales” tras lo que él percibió como una baja en la ética del proceso. La doble salida se da pocas semanas después de un incidente protagonizado por Fátima Bosch, Miss México, quien acusó al director del certamen en Tailandia, Nawat Itsaragrisil, de humillarla públicamente durante un evento previo.

La Organización Miss Universo (MUO) respondió asegurando que ningún grupo externo ha sido autorizado para influir en la selección de finalistas, y que el jurado improvisado al que se refiere Harfouch corresponde al programa social “Beyond the Crown”, totalmente independiente del proceso del concurso principal. Esta polémica ha cuestionado los valores de la organización: integridad, diversidad y empoderamiento. Para algunos expertos, la renuncia de estos miembros clave del jurado podría empañar la reputación del certamen y generar desconfianza entre concursantes y audiencias.

El caso ha escalado con amenazas legales: Harfouch advirtió que podría emprender acciones judiciales contra la MUO por considerar que su participación previa podría implicar responsabilidad en un presunto intento de manipular el concurso a nivel global. Mientras tanto, la organización insiste en que sus procesos son transparentes, aunque la sombra de la controversia persiste.

Con la final a la vuelta de la esquina, el concurso de belleza internacional enfrenta un momento decisivo, pues las concursantes, la prensa y el público exigen claridad. Por otro lado, la forma en que la organización maneje esta crisis definirá el resultado del certamen y su credibilidad a largo plazo.

Redactado por: Emelynn A. Gomez Añorga.

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