La pantalla que se rehúsa a apagarse
Cada 21 de noviembre se conmemora el Día Mundial de la Televisión. Una fecha establecida por la ONU en 1996 con el fin de reconocer la influencia que este medio ha tenido desde su aparición. Aunque el consumo digital crece a un ritmo acelerado, la televisión continúa ocupando un lugar central en la vida pública y mantiene su vigencia como una de las plataformas más confiables para millones de personas.
Entre redes y tendencias
Hoy, cuando las redes sociales marcan el ritmo de las conversaciones y los algoritmos deciden qué aparece en nuestras pantallas, la televisión sigue ofreciendo algo que en el entorno digital suele faltar; verificación contexto y cobertura en tiempo real. Esa combinación la mantiene como un medio de referencia incluso en plena era digital.
En momentos de alto impacto, como elecciones, emergencias, partidos decisivos o noticias de última hora. La audiencia vuelve a la pantalla chica porque sigue siendo un espacio confiable. Diversos estudios de la Unión Internacional de Telecomunicaciones señalan que, la TV abierta continúa siendo, en muchos países, la principal fuente de información para millones de personas.
Un medio que aún conecta al Perú
En el Perú, la presencia de la televisión abierta es aún más significativa. Llega a regiones donde el acceso a internet es limitado y cumple un rol clave en la cohesión social. Desde campañas de salud hasta transmisiones deportivas y programas educativos, la TV conecta al país con historias y contenidos que forman parte de la identidad colectiva.
Además, los noticieros mantienen altos niveles de audiencia porque siguen siendo percibidos como un espacio donde se ordena la conversación pública. En un país marcado por la falta de confianza en las instituciones, la televisión continúa funcionando como un punto de encuentro informativo para millones.
Evolución en la era digital
Este Día Mundial de la Televisión no es solo una mirada nostálgica al pasado, sino un recordatorio de que el medio ha sabido adaptarse. Hoy convive con el streaming, se integra a plataformas digitales y genera contenido multiplataforma para responder a nuevas formas de consumo. La televisión ya no es un espacio aislado, sino parte de un ecosistema donde convive con redes sociales y formatos interactivos.
Lejos de desaparecer, la TV se transforma y evoluciona según los hábitos de las audiencias jóvenes, que buscan inmediatez, movilidad y variedad de contenido. Esa capacidad de reinventarse mantiene a la televisión como un actor clave en la construcción de opinión, en la cobertura de eventos relevantes y en la vida cotidiana de millones.
