Poetas en Accion

Refugio y Castigo

¿Por qué recordar a alguien que tanto quise
duele como un castigo,
si alguna vez su nombre fue refugio,
calma, calor… y abrigo?

¿Por qué su recuerdo acelera mi pulso
si su despedida fue desprecio?
¿Por qué sigo temblando por alguien
que me dejó rota por dentro del pecho?

¿Por qué recordar es volver al cosquilleo
de la primera vez que lo miré?
Y también regresar a la última herida
de la mirada con la que me enterré.

¿Por qué cada recuerdo se vuelve borroso,
como si el tiempo quisiera arrancarlo?
Y mientras más su rostro se deshace,
más miedo me da olvidarlo.

¿Por qué vuelvo a su primera sonrisa
si terminó siendo mi agonía?
¿Por qué extraño incluso aquello
que lentamente me destruía?

¿Por qué recordar se siente tan cruel
y aun así tan necesario?
Porque el dolor es el único lugar
donde aún sigo encontrándolo a diario.

Y qué ironía…
amar tanto una espina,
porque arrancarla de mi pecho
sería perderlo para toda la vida.

Escrito por: Cielo Vargas

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *