Ingeniosos hasta la muerte
Estamos en octubre y, aunque sea uno de los últimos meses del año, las controversias nunca faltan para cerrar con broche de oro el 2025. El Día de la Canción Criolla es una de las festividades más peruanas que tenemos, porque celebra nuestra cultura y lo que nos hace diferentes a los demás. Sin embargo, durante estas fechas también nos toca la puerta el terror, la sangre y los personajes más tenebrosos que podamos recordar. Y sí, me refiero a Halloween, la temible fecha para los abuelitos en casa y, por qué no, para una que otra mamá que odia «Viernes 13».
No me lo tomen a mal. Con el paso del tiempo, mi postura frente a si es correcto celebrar Halloween o, mejor aún, regresar a mis raíces, mientras me tomo un vaso de chicha morada, ha ido cambiando. Era una niña cuando me hablaban de dulces y disfraces, cuando salía con mis amigas vestida de princesa. Era natural que me encantara la noche de Halloween. Pero con los años entendí que, si yo no valoraba el lugar donde nací, probablemente nadie lo haría.
Y entonces me pregunté: ¿realmente lo estamos entendiendo?
Cada octubre es lo mismo, ¿no? La eterna discusión familiar: ¿tiene razón la abuelita que se proclama “más peruana que la papa” o el adolescente que solo quiere ser aesthetic y celebrar su libertad de expresión mientras se pinta una cicatriz inspirada en Chucky? No creo que ninguno esté equivocado. Simplemente son dos posturas que intentan sobrevivir en una discusión que parece no tener fin.
Así que, después de conversarlo con mi peluche durante unas tres horas, pensé: ¿y si, en lugar de discutir cuál es mejor, los fusionamos? Suena loco, pero combinar la identidad peruana con un toque de terror no solo nos ahorraría millones de discusiones familiares, sino que reforzaría nuestra creatividad. Porque al final, eso somos los peruanos: adaptables y capaces de reinventar nuestras tradiciones para que jamás se pierdan.
Quizá no se trata de elegir entre el Día de la Canción Criolla o Halloween, sino de recordar que la cultura también puede reinventarse, y nosotros con ella. Si la canción criolla celebra lo que somos, Halloween podría celebrar lo que imaginamos. Y ahí, entre tradición y creatividad, está el verdadero espíritu peruano.
Así que no sé ustedes, pero estoy pensando seriamente en salir a pedir dulces disfrazada de marinera. Porque, al final, ser peruana —con toda nuestra identidad colorida— también significa adaptarnos y celebrar la vibra nacional. No importa si es con una causa rellena o con un par de caramelos en una calabaza.
Porque eso somos los peruanos: ¡ingeniosos hasta la muerte!
Escrito por: Fabiola Quevedo Meza
