La magia de una amiga como ella
He estado tan acostumbrada al vacío
Al rechazo y a los abrazos fríos,
A conversaciones superficiales
Y a palabras llenas de crueldades.
Me olvidé de las buenas compañías,
Que hasta me adapté al dolor que traían,
A los problemas después de una salida,
A las disculpas, siempre de parte mía.
Hasta que tocaste mi hombro aquel día,
Me miraste diferente,
Y con un par de sonrisas
Entendí que aquel dolor no lo merecía.
Que mis nudos razón ya no tenían,
Y tus palabras carecían de hipocresía,
Que tus ánimos no eran falsos,
Y mi guardia poco a poco enflaquecería.
Entendí lo absurdo de pedir
Cuando tú ya lo dabas por hecho,
Entendí la gracia de sentir
Sin miedo a hacerlo.
Pequeña luz en mi vida,
Mi corazón intenso y lleno de energía
Siempre agradecerá encontrar calma
En un alma tan pasiva como la tuya.
He estado tan acostumbrada al ruido,
A los gritos simulando ser amor,
Que me olvidé de la magia que trajiste,
La magia de una amiga como tú.
Escrita por: Fabiola Quevedo
